DÉCADAS IRREPETIBLES

Al igual que mi otro blog dedicado al boxeo, este pretende recuperar la memoria de unos años irrepetibles, desde finales del XIX hasta los años 30 del siglo XX. En "Audaz y tanguista" se rinde homenaje a algunos de los bravos púgiles que protagonizaron este periodo, entre ellos a mi propio abuelo, verdadero germen de todo esto, Ángel Tejeiro. En este blog recupero la Historia con mayúsculas de unas décadas irrepetibles. Para ello he recurrido a las hemerotecas digitales disponibles: El Mundo Deportivo, La Vanguardia, ABC, La Jornada Deportiva, El País Vasco, Diario de Alicante, El Eco de Cartagena, El Noticiero Gaditano, El Porvenir, La Tierra y Madrid Sport. Salas como el Iris Park o el Olympia de Barcelona, nombres legendarios como Frank Hoche, Felix Pomés, Passapera, Ángel Munich, Barcino, Condor... Es un trabajo en construcción: aún estoy en ello, y animo a todos los que posean información interesante -y en especial imágenes originales- a que me ayuden en esta tarea. Y hechas las "confesiones", choquemos los guantes y vayamos al primer asalto.

martes, 8 de diciembre de 2009

1908-1909 La Sala Vidal

En junio de 1908, los aficionados barceloneses al naciente deporte reciben la noticia del paso por la ciudad condal del joven Jean Vidal, sobrino del fallecido profesor de boxeo, y tal como relata Elías y Juncosa, “corrimos a invitarle a un asalto, y viendo con incomparable alegría que el pequeño prodigio de un día se había convertido en un boxeador serio, maestro correctísimo y tirador temible, encaminamos nuestros esfuerzos a lograr que fijara su estancia en Barcelona (…). Ayudados noblemente por entusiastas aficionados cuyos nombres de: Jorro, Canals, Barnola, Barguñó, Grau y otros que recordaremos siempre con agradecimiento, muy especialmente don Jaime Vila, director del establecimiento de educación física que lleva su nombre, fundamos hace tres meses [por septiembre 1908] la pequeña Sala de boxe de la calle de Xuclá, actualmente muy concurrida”.

Dicha sala –conocida como Sala Vidal por el nombre del maestro francés, que ejerce su dirección– forma parte, de hecho, del Gimnasio Vila, que cuenta además con otra sala dedicada a la esgrima.

Durante ese mismo verano, el Teatro Soriano programa varios espectáculos pugilísticos, algunos de ellos de dudosa deportividad. Así, el 10 y el 13 de junio el luchador de boxe inglesa Mr. Sterling, “premiado con la copa de oro”, se presenta en escena aceptando “apuestas de cualquier importancia que sea”. Unos días más tarde, se ofrece un espectáculo de seis luchadores de boxe inglesa (no mencionados), en una inscripción publicitaria que afirma que “nunca se había visto en Barcelona una lucha tan verdadera”; al día siguiente, debuta el espectáculo 4 Herbets, “campeonato de la boxe inglesa, por afamados campeones”.

Ante el cariz que van tomando algunos de estos espectáculos –que al parecer se reproducen en otros rincones de la geografía nacional–, no es de extrañar la interpelación al Gobierno que realiza en el Senado el señor Calvetón el 23 de noviembre de ese año: “Tengo indicios de que en Bilbao se prepara la introducción del deporte del boxeo, y me aseguran que han comenzado las luchas al estilo inglés. Como me parece una atrocidad, solicito del ministro de Gracia y Justicia que adopte una resolución castigando a los que así juegan, pues constituye un delito que está considerado como de lesiones y penado por el Código”. El ministro de la Gobernación responde a su vez que “del hecho denunciado por el señor Calvetón no sé más noticias que las publicadas por la prensa. Yo creo que el gobernador civil de dicha capital no habrá autorizado semejante espectáculo. De todas maneras, hasta que aquella autoridad me conteste, no puedo dar noticias exactas”.

En otoño de 1908, el joven Vidal entra a dirigir también la nueva sala que se abre en el aristocrático Círculo del Liceo “donde la highlife de nuestros sportmen va practicando el más higiénico de todos los Sports”. Esto lleva a Elías y Juncosa a afirmar ilusionado que, “como el pasado invierno el ju-jutsu fue el acontecimiento-sorpresa sportivo, la boxe va siendo este año el sport de moda”, y a avanzar que, “si el camino no se tuerce, que no sucederá, tal vez a final de temporada tendremos alguna fiesta pública donde se demuestre lo que es la boxe en todas sus variaciones y quién sabe si se creará el Campeonato local”.

De hecho, en la Sala Vidal del Gimnasio Vila pronto se organizan reuniones periódicas que incluyen exhibiciones de boxe francesa o boxe inglesa, como la que en julio de 1909 enfrenta a los Sres. Barnola G. y Durán; Verdagué y Vidal; Martí y Barnola; y Gallardo y Vidal. En noviembre de ese año, el gimnasio incorpora un punching-ball y un saco de arena, y unos días después el joven maestro Vidal tira un interesante asalto de boxe con el aficionado Sr. Durán.

Estos primeros pasos firmes del boxeo van acompañados, como no, por las primeras polémicas en torno a este deporte, bien entre detractores y defensores, bien entre aficionados al boxeo y aficionados a otros deportes como la esgrima o el ju jutsu. Publicaciones como El Mundo Deportivo comienzan a incluir una sección dedicada a este deporte, aunque cuando el boxeo se incluye como uno más de los deportes dentro de determinadas reuniones, las noticias pugilísticas se encuadran en las secciones correspondientes al organizador de esas convocatorias.

Durante 1909 se van uniendo otras instituciones que incluyen el boxeo dentro del conjunto de deportes que se muestran, en exhibición, en diversas reuniones. Así, el viernes 26 de marzo el Club Deportivo Español organiza en su local de la calle Aribau 21 una fiesta que incluye un “asalto de boxe entre el profesor D. Juan Vidal y su discípulo D. R. Planas”.

El 28 de abril, el Centre Excursionista de Catalunya organiza un festival deportivo en el Frontón Condal para construir un chalet refugio, en el que se programa un asalto de boxe inglesa entre los Sres. Strong y Barnola, de la Sala Vidal, dirigidos por su profesor Mr. Vidal, y otro de boxe francesa entre Vidal y su discípulo Sr. Swing (aunque este combate no puede celebrarse por incomparecencia del segundo).

En junio se crea además el llamado Sporting Club de Barcelona, que el día 29 organiza una fiesta en la que presenta numerosos deportes incluyendo un asalto de boxe inglesa entre el francés Jean Lerdat y el americano Taylor Thompson (luego sustituido por Jeffrie), en el que el primero resulta vencedor.

También en Madrid hay algunas instituciones que incluyen el boxeo entre sus actividades, aunque a un nivel muy incipiente. Así, en enero de 1909 la Escuela Española de Esgrima se plantea establecer un “curso de boxeo inglés “para completar con este sport, tan de boga en Inglaterra, el desarrollo físico que la esgrima produce (…). Se hará venir de Londres a uno o dos profesores de los más renombrados, y probablemente se verificarán sesiones públicas de boxeo”.

Sin embargo, en la corte es la Sociedad Gimnástica Española la entidad que promueve este deporte en esta temprana época, organizando festivales en los que nunca faltan, entre otros muchos deportes, exhibiciones de boxeo. Solo entre 1908 y 1909 encontramos media docena de estas reuniones, en las que participan los aficionados Ordoñez, Latorre, José Zabala, Martínez, Escobar y Cevallos. Siguiendo una trayectoria paralela a la del Ateneo Enciclopedista de Barcelona, la SGE acabará creando una década después un grupo pugilista que pondrá en manos de Guss Rhodes.

Por otra parte, también en el País Vasco siguen celebrándose reuniones deportivas con boxeo. Así, en julio de 1909 encontramos en Bilbao el segundo de los festivales gimnásticos organizados por la Educación Física, Federación Atlética Vizcaína, y Gimnástica Zamacois, que incluye, entre otras exhibiciones, la presentación fuera de concurso de tres parejas de boxeadores: Arana y Amilivia, Castillo y Alonso, y Piquero y Abrisqueta. “Todos ellos demostraron un gran conocimiento y mucha práctica en la lucha”.

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