DÉCADAS IRREPETIBLES

Al igual que mi otro blog dedicado al boxeo, este pretende recuperar la memoria de unos años irrepetibles, desde finales del XIX hasta los años 30 del siglo XX. En "Audaz y tanguista" se rinde homenaje a algunos de los bravos púgiles que protagonizaron este periodo, entre ellos a mi propio abuelo, verdadero germen de todo esto, Ángel Tejeiro. En este blog recupero la Historia con mayúsculas de unas décadas irrepetibles. Para ello he recurrido a las hemerotecas digitales disponibles: El Mundo Deportivo, La Vanguardia, ABC, La Jornada Deportiva, El País Vasco, Diario de Alicante, El Eco de Cartagena, El Noticiero Gaditano, El Porvenir, La Tierra y Madrid Sport. Salas como el Iris Park o el Olympia de Barcelona, nombres legendarios como Frank Hoche, Felix Pomés, Passapera, Ángel Munich, Barcino, Condor... Es un trabajo en construcción: aún estoy en ello, y animo a todos los que posean información interesante -y en especial imágenes originales- a que me ayuden en esta tarea. Y hechas las "confesiones", choquemos los guantes y vayamos al primer asalto.

domingo, 6 de diciembre de 2009

1874-1904 "Un marinero mahonés"

Aunque hay quien ha llegado a afirmar que “aquí [por Barcelona], entre los avanzados del sport, se ha practicado siempre, aunque en pequeña escala, el sugestivo sport de la boxe” (J. Elías Juncosa, en El Mundo Deportivo), encontramos una referencia más precisa a los inicios del boxeo en esta ciudad en los siguientes párrafos del libro Boxeo, quinto tomo de la Biblioteca “Los Sports”, publicado en 1914 por Isidro Corbinos:

“Son contadísimos los que pueden presumir que en 1876 se boxeaba en la ciudad condal. Un marinero mahonés, tripulante en un barco británico, aprendió en sus andanzas el boxeo que por aquel entonces se practicaba en el país de la bruma. Como sus estancias en nuestra ciudad no eran de muy larga duración, solo pudo crear un alumno, Bergé, que instaló en 1876-77 una sala en la Barceloneta. En tal sala se enseñó un boxeo completamente fantástico, especial, propio para los señores que lo practicaban. Allí donde no llegaba la ciencia del profesor, indudablemente llegaba su inventiva (…).

Más tarde, el mejor alumno de Bergé, después impulsor de este deporte, don Federico González, el conocido maestro de armas, instaló en 1884 una sala en la calle de la Cera. Este señor, científicamente estaba a la misma altura que el Bergé; pero nunca agradeceremos bastante los esfuerzos por él realizados para el arraigo del boxeo en Barcelona (…). La sala de la calle de la Cera permaneció abierta unos cuatro años.

En 1899 abrió otra en la calle de Jupí, en la que llegaron a contarse 32 alumnos de pugilismo, cifra realmente extraordinaria, dadas las condiciones y época en que tenía lugar. Figuraban como alumnos Armenteras, Pijuana, Layret, etc., etc. Cerrada esta sala, inauguró otra en 1897, en la calle del Doctor Dou, en la que figuraron Juliá, Ventura, etc., etc. Y por fin, fundó otra sala en el gimnasio Bricall, por el año 1904”.

En la sala Bricall (calle Canuda, 26) comienza a ejercer como profesor el francés Enrique Marteau, dos de cuyos alumnos (Navarro y Tana) realizan un encuentro de boxe francesa en la fiesta periódica de esgrima que se lleva a cabo, el 17 de marzo de 1904, en la sala que dirige Eduardo Alesson.

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