
DÉCADAS IRREPETIBLES
sábado, 8 de enero de 2011
1921 La Federación Española de Deportes de Defensa (1)

lunes, 20 de septiembre de 2010
1920 Los títulos de España del Ateneo

Unos días después, a mediados de abril, coinciden por primera vez dos veladas pugilísticas en Barcelona. Por un lado, el Sporting Boxing Club organiza una reunión en su local social; por el otro, el AEP ofrece un cartel encabezado por José Ubach vs González. El SBC organiza además dos veladas de entrenamiento “a la americana” en julio y agosto en el Luna Park, además de una velada en el Teatro Popular –en diciembre– en la que hace su debut Vonna, otro de los púgiles más populares de los años siguientes. El Luna Park es también el escenario escogido para una reunión a base de combates de entrenamiento organizada en septiembre por el Boxing Club de Sans.
Como en temporadas anteriores, el verano supone una sucesión de hasta catorce combates de boxeo en el Parque de Barcelona, en la mayoría de los cuales toma parte Kamalof, que por lo general son agrupados por la prensa bajo el término genérico de “mojigangas”. Lo cierto es que aunque participan algunos púgiles solventes –como Hoche, Molero, Chueca o Frank Puig– también aparecen varios con menos garantías, como el francés Maugarde, los alemanes Muller y Schultz, el suizo Turner o Jim Arthur, entre otros.
Con todo, lo más significativo de este periodo son, sin duda, los campeonatos de España que la sección deportiva del Ateneo Enciclopédico Popular se lanza a organizar bajo la dirección de Ramón Larruy los jueves en el Iris Park, con un rigor similar al que desplegase unos meses atrás con el título de los pesos welter –correspondiente a los boxeadores desde 61’230 a 66’680 kg.– obtenido por Joaquín Valls. Y es precisamente esta misma categoría la primera en ser abordada, puesto que se considera que Valls, al haber fijado su residencia en París, ha dejado vacante el título, de manera que el AEP lo pone en juego en el combate entre Frank Puig y Ángel Munich, los dos welters mejor clasificados para disputárselo. “Interin no esté constituida
Así, el 8 de julio de 1920 Frank Puig, socio del Ateneo, vence a Ángel Munich, del Barcelona Boxing Club, por abandono en el octavo asalto de un combate pactado a 12 rounds de 2 minutos dirigido por Juan Casanovas, y es proclamado nuevo campeón de España del peso welter o “mediano ligero”, según la “escala española”.
Para la siguiente velada –a principios de agosto– se anuncia que otro socio del Ateneo, César Alaix, disputará con Luis Vallespín el título de España del peso gallo. Sin embargo, la lesión del segundo durante un entrenamiento hace que finalmente el combate se caiga del cartel, que pasa a estar encabezado por el enfrentamiento en que un pujante Pedro Sáez, del Sporting Boxing Club, vence por puntos a Agustín Mora.
En agosto Blind, socio del AEP, vence por k.o. al flojo Laurencie, mientras que Goñi bate a Pedro Valls, hermano del ex campeón de los welter. Y un mes más tarde, César Alaix vuelve a disputar un título de España, en esta ocasión correspondiente al peso pluma y frente a Ramón Miró (del AEP). El combate no llega a los 10 asaltos pactados porque Miró pone fuera de combate a Alaix en el segundo round y se proclama campeón de la categoría.
Frank Puig hará la primera defensa de su título del peso welter a mediados de octubre frente a Pedro Sáez. El pesaje oficial depara una sorpresa, sin embargo, ya que Puig no alcanza, por medio kilogramo, el peso de la categoría, por lo que la organización considera que el título no puede ponerse en juego. El combate se disputa, no obstante, y la clara victoria de Pedro Sáez, por abandono de Frank Puig en el quinto asalto, hace que desde ese momento Sáez sea considerado de forma unánime como el campeón de facto del peso welter, título que defiende en la siguiente velada del Ateneo al forzar al abandono a Andrés Goñi.
Finalmente, en la velada del 25 de noviembre se ponen en juego dos títulos. En el primero de ellos, César Alaix consigue finalmente ser proclamado campeón de España del peso gallo al batir por k.o. a Fernando Urtasun. En el segundo, Juan Molero pone también fuera de combate a Luis Muller y alcanza el título del peso pesado ligero. De esta reunión cabe además destacar el debut, con una victoria por k.o. sobre Vilanova, de Federico Zaldívar, que unos meses después será proclamado “campeón de España del peso ligero” en combate con Blind.
A mediados de noviembre, Joaquín Valls regresa a Barcelona después de varios meses de residencia en París, donde ha vencido por k.o. a Mavón, ha perdido a los puntos contra Marcel Thomas en dos combates, y ha vencido por descalificación al americano Eddie Moy. Su primer objetivo es recuperar el título nacional de los welter, y el combate con el campeón, Pedro Sáez, queda fijado para el 16 de diciembre en la primera de una serie de veladas que planea organizar el Barcelona Boxing Club. En un Frontón Condal repleto de público, Valls y Sáez se enfrentan en 12 asaltos con victoria final del primero –no compartida por buena parte de la afición–, que de esta manera vuelve a hacerse con el título de la categoría.
Aún alcanza el AEP a organizar una última velada en 1920, el día 23 de diciembre, en la que a falta de títulos en juego, el atractivo lo constituye la participación de tres periodistas deportivos. Los dos primeros, que responden a los sobrenombres de “Frank Tour” y “John Round”, de El Sport, no alcanzan a subir al ring por “un retortijón” –como califica el cronista de El Mundo Deportivo a su espantada–, pero la presencia de Ramón Larruy, fuertemente implicado en este deporte (incluyendo duras crónicas en El Mundo Deportivo), provoca que no pocos acudan al Iris Park para ver cómo le infligen un correctivo. Larruy es derrotado por Alaix a los puntos, en combate pactado a 8 asaltos.
Las reuniones del AEP han conseguido revitalizar el boxeo en Barcelona, y pronto aparecen nuevas entidades que aspiran a sacar partido de ello. En octubre se constituye la empresa Ring Catalán, que organiza una velada en el local denominado
Anderson, que deja de dirigir las veladas del Cómico, hace coincidir con la última un festival, también matinal, en la plaza de toros de Las Arenas, en el que el enfrentamiento entre Frank Puig y el alemán Otto Wernef encabeza un cartel con cinco combates.
En Madrid, 1920 no es un buen año para el boxeo. En febrero,
Después del “poco interesante campeonato de aficionados”, Crozier, Almela, Kamalof y otros púgiles “han concertado varios combates que han servido en general para aburrir a los espectadores. Como siempre que esto ha ocurrido, el interés ha ido decreciendo, y si el primer match –Crozier contra Kameloff- llevó numeroso público al Circo, los que le han seguido han ido viéndose de vez en otra más solitarios. Al último, ya cuatro amigos y los acomodadores”.
En noviembre, Almela empieza a impartir clases de boxeo en la sede de
Pero aunque Barcelona (y en mucho menor medida Madrid) concentran la mayor parte de la actividad boxística en España, no son los únicos centros en los que se practica este deporte, y de tanto en tanto comienzan a aparecer reseñas de encuentros que se celebran en otros lugares. Así, a mediados de agosto de 1920 tiene lugar en la plaza de toros de San Sebastián –con una entrada “bastante regular”– una reunión en la que intervienen ocho boxeadores extranjeros, casi todos franceses.
miércoles, 25 de agosto de 2010
1919 Joaquín Valls, campeón de España welter

En Barcelona, el panorama del boxeo no mejora sustancialmente durante 1919. Al margen de una velada que se celebra a finales de febrero en el Frontón Condal, en la que Hoche vence por k.o. al “campeón de Chile” Anibal Rojas –“por dar satisfacción al público invitó a Rojas después del ko a continuar. Rojas declinó”–, hasta el verano los aficionados solo pueden disfrutar de dos convocatorias en Mataró, ambas en mayo. En la primera, Kamalof se enfrenta a Kuchenbequer dentro del festival deportivo que se celebra en el campo del Iluro. En la segunda, el Circo Clavé acoge cuatro combates “a la americana” organizados por el Boxing Club Mataró, en los que participan púgiles como Valls y Fresno.
La temporada de verano da comienzo el 17 de junio con una velada que organiza en el Iris Park el Sindicat de Periodistes Esportius, a beneficio de su Caja de Previsión y Socorro. Tal vez por la ausencia de Dixie Kid –quien según la prensa se encuentra en Bilbao dirigiendo una cátedra de educación física–, Hoche es enfrentado con Kid Jacks, quien cae noqueado en el noveno asalto de un combate para el cual la organización “ha ofrecido una bolsa de 1000 pesetas a repartir a razón del 60% al vencedor y 40% al vencido”. En la semifinal de esta velada, Joaquín Valls (Joe Walls) se impone a los puntos a Agustín Mora.
El resto del verano pugilístico consiste, salvo contadas excepciones, en los dudosos espectáculos habituales de la época. Así, el Turó Park exhibe en dos ocasiones, en junio, a Marcelo Sánchez, “americano, vencedor de Jack Johnson en Madrid”, junto con otros supuestos combates de boxeo. El mismo espectáculo se repite dos días seguidos, a finales de mes, en el Parque de Barcelona, con ocasión de la verbena de San Pedro.
Por otra parte, a principios de julio el Teatro de
No todo son “pachangas”, no obstante, aunque ello depende en buena medida de la seriedad de los organizadores. Así, Ramón Larruy organiza una velada a finales de julio en el Frontón Principal Palace, en la que, tras 20 asaltos de dos minutos de duración, Dixie Kid consigue por fin vencer a los puntos a Frank Hoche.
No tarda el Ateneo Enciclopédico Popular en organizar la correspondiente revancha en la plaza de toros antigua de
Por cierto, uno de los integrantes del cartel, el boxeador Carlos Soum, se presenta como “Campeón de Cataluña de peso mediano”, sin que tengamos ninguna referencia sobre quién, cuándo o cómo le concedió el supuesto título. Ya hemos comentado que el Club Pugilista otorgó tres títulos de “campeón de España” en 1913, que fueron lucidos por sus detentadores en diversas veladas (en el caso de Fernando Martínez, dado como campeón del peso ligero por el Club Pugilista, se le presenta en el futuro como campeón del peso mediano ligero –en una velada en Izquierda del Ensanche en 1914– y campeón del peso mediano –en dos veladas en 1914 y 1915–). En el futuro encontraremos otros casos igual de discutibles, como el “título de Cataluña organizado por el A.E.C.” (?) en el Parque de Barcelona en julio de 1920, la presentación de Ortíz como “campeón de Cataluña” en una reunión en febrero de 1921, o la frecuente alusión a José Teixidor “Kamalof” como campeón de España del peso fuerte.
En octubre de 1919 se otorga el primer título de campeón de España con un mínimo de rigor, aunque evidentemente sin “oficialidad” que otorgaría una Federación que aún no existe. Así, el 9 de ese mes, el Ateneo Enciclopédico Popular organiza una reunión a base de púgiles nacionales en la que el combate estrella corre a cargo de Joaquin Valls y “Barcino”, que contenderán en 15 asaltos de 2 minutos por el título de España del peso welter. A última hora Barcino opta por no presentarse y es sustituido por Juan Molero, que efectúa su debut. Valls pone k.o. a su oponente en el asalto duodécimo, adjudicándose el campeonato y consolidándose como uno de los púgiles más sólidos y brillantes de la época.
Ese mismo mes, José Teixidor “Kamalof” ofrece una exhibición con Dixie Kid dentro del festival deportivo que organiza el Mataró Boxing Club en el parque municipal de esta ciudad, en el que además Alfonso, al vencer por abandono a Bruch, es proclamado campeón local de boxeo.
El año 1919 concluye en Barcelona con la reunión en que Dixie Kid, que ya tiene hechas las maletas para marchar a Francia, se deshace rápidamente de un flojo Rautal en un combate de trámite que no permite el disfrute de los aficionados.
Tampoco para Madrid es este un año que merezca la pena recordar en lo pugilístico. Los escasos combates que se organizan distan mucho de ser ejemplares, como resume la siguiente crónica publicada en abril en El Mundo Deportivo:
“Desde Madrid.- Los profesionales del boxeo y las eternas pantomimas.- ¡Boxeo, cómo te han puesto! A todos, por el solo hecho de ser fuertes, no les es permitido ser boxeadores. Por ello el combate anunciado como suceso entre Anderson y Almela no llegó en importancia a emular la lucha de dos porteras, pongamos por ejemplo de combate. Eso a pesar de tratarse de hombres de cierta fama, pero en campos ajenos al ring. Anderson, el profesor de boxe, porque para él ya pasaron los tiempos de la lucha con pesos similares, y hase quedado convertido solamente en un hábil profesor, que puede revelarnos jóvenes y bien adiestrados púgiles.
Almela, su contrincante del otro día, porque jamás calzó más guantes que los de calle, y eso de la boxe no se arregla dando bofetadas. ¡Qué gran equivocación! El conocido picador de toros, hombre de una gran fortaleza, sólidamente constituido, es un luchador de greco-romana y de libre, peligrosísimo, pero nada más. Saliendo de ese oficio, si quiere buscar riesgos, tendrá que ir por ellos a las plazas de toros” [EMD 17/04/19 p1].
Al margen de ello, en estos meses tan solo se celebran exhibiciones y algún combate de Jack Johnson (en enero contra Bill Flint en el teatro Gran Vía) y Dixie Kid (también en enero, en el teatro ABC), en reuniones en las que también aparecen otros púgiles como Niva Roja, que se presenta como campeón de Chile, o Romo Fhale, campeón holandés.
En cualquier caso, es de destacar que una nota publicada en 1919 indica que
En el País Vasco, donde Dixie Kid dirige una cátedra de educación física, tiene lugar en este año de 1919 uno de los principales eventos pugilísticos del país: el combate en San Sebastián entre Georges Carpentier y su compatriota, el campeón militar Croisilles.
Nacido en Liévin en
El combate tiene lugar el domingo 28 de septiembre en la plaza de toros donostiarra, y se salda con victoria de Carpentier por k.o.. Faltan aún dos años para que aparezca por Barcelona o Madrid, y como veremos será tan solo para ofrecer exhibiciones.
Cerraremos 1919 con la noticia, que se publica en octubre, de la llegada a Melilla el Antonio Bonne, ex profesor de gimnasia en Madrid, que tiene previsto organizar en la ciudad norteafricana concursos y fiestas de boxeo y lucha grecorromana.
miércoles, 18 de agosto de 2010
1918 Dixie Kid
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domingo, 15 de agosto de 2010
1917 Pobreza y sillas rotas

Y sin embargo, a pesar de los desaciertos de algunos organizadores, el público continúa acudiendo en masa cuando se le presenta un buen cartel, casi siempre con los combates de Frank Hoche como atracción principal: así sucede con su enfrentamiento con Gus Rhodes en enero en el Frontón, o con el combate contra Mac Closkey en el Iris ese mismo mes. En abril, la Bohemia registra un “lleno como nunca lo ha habido” para ver cómo el francés bate por k.o. en el séptimo asalto a Augusto Robert en combate “a finish”, y a finales de octubre, el cronista de El Mundo Deportivo afirma que “el aspecto que ofrecía la Bohemia el jueves último era realmente imponente, pues jamás se vieron congregados tantos amantes del boxeo en Barcelona” para ver a Hoche contra Gus Rhodes.
Sin embargo, esta última velada, “pudiendo haber sido el éxito de mayor resonancia para el boxeo, fue algo así como su golpe mortal”. Y es que el público comienza a cansarse de los combates pactados aparatosamente a muchos asaltos finalicen mucho antes de lo previsto, obteniendo así menos por unas entradas que los promotores encarecen cada vez más a fin de pagar las exigencias de unos púgiles que se sienten estrellas. El combate entre Hoche y Rhodes, pactado a 20 asaltos de 3 minutos, acaba mucho antes de tiempo, con el árbitro (Félix Pomés) cometiendo errores garrafales y Rhodes practicando un juego sucio que recibe las duras críticas del público. Tan es así, que “cuando hubo terminado la velada, o lo que fuese, las protestas del público fueron acalladas por la policía (…) mientras parte del público rompía sillas y balaustradas, y más tarde por las calles”.
Contrapunto de estas veladas son las reuniones que ofrece el Barcelona Boxing Club en su local social de la calle Ferlandina, a base de pundonorosos combates de entrenamiento en los que el resultado del combate se decide “a la americana”, es decir, solo se declara la victoria de uno de los púgiles por infligir un k.o. a su adversario, hacerle abandonar, o por descalificación. Durante el verano de 1917 se celebran tres de estas reuniones, y el año siguiente tienen lugar otras tres –en enero, mayo y julio–.
Además, el Parque de la Ciudadela no solo sirve para que Jack Johnson exhiba sus habilidades, sino que el último jueves de junio es escenario de una dudosa velada a beneficio de los supervivientes del vapor norteamericano Moreny, recientemente torpedeado, en la que el propio Johnson ejerce de árbitro. Los combates, “a finish”, son disputados por cuatro púgiles desconocidos: Johny Jones vs Eddu Smith, y Chorals vs Dean Burgler. También el Turó Park se lanza a la organización de dos veladas de verano, en junio y septiembre.
Finalmente, citaremos las reuniones ocasionales que en este periodo tienen lugar en distintos puntos de Cataluña, y que son recogidas por la prensa sin demasiado detalle, como la velada mixta de boxeo y lucha grecorromana que organiza La Atlética en el campo de la S.S. Pompeya a finales de septiembre, el festival que tiene lugar en noviembre en el local del Centre Excursionista Montseny (con combates de Huertas contra Kamalof y Campalaus contra Alaix), o la velada del Internacional Sporting Club en diciembre, que incluye combates de lucha grecorromana y dos exhibiciones de boxeo entre los aficionados Dalmases y José Passapera, y entre Frank Hoche y Fred Jacks.
Un año tan pobre en lo pugilístico como este 1917 tiene sin embargo un buen final en el Frontón Condal el 31 de diciembre, ya que “para que el público, después de tantos timos de que había sido víctima, acudiese a la velada, era preciso que ésta fuese inmejorable”. Al parecer, los empresarios lo comprenden así y “no escatimaron nada para lograr hacer venir a Frank Crozier para que junto con Frank Hoche constituyera el combate de la noche, y así fue”.
En Madrid, el boxeo sigue dando pasos contados pero firmes durante 1917. A mediados de febrero se celebra en el salón de fiestas del Hotel Ritz un exitoso torneo de aficionados a beneficio de la cantina de las Escuelas gratuitas de San José, en el que participan quince púgiles; Figueroa vence en la categoría de los ligeros, Alba en los medios y Felipe Llópis en los medio pesados. Norberto Goizueta no tiene que combatir para ser campeón en los pesados, al ser el único participante en la categoría.
Animado por el éxito, el “equipo madrileño” formado por el conde de la Mejorada, Llópis y Goizueta anuncia esa misma semana que aceptará “cualquier reto de otro equipo aficionado de España, a condición de que se celebre en Madrid”. La respuesta desde Barcelona del equipo formado por Casanovas, Soum y Cutxet no llega a cuajar porque los catalanes, muy suyos, “desean saber de cuenta de quién correrían los gastos de viaje y estancia en Madrid”, a lo que los madrileños responden que cada cual corre con sus gastos. Poco después, sin embargo, Mejorada y los suyos aceptan el ofrecimiento del bilbaíno Club Deportivo, aunque desconocemos si llegan a cruzar guantes. Quienes sí lo hacen son Frank Crozier y Blinc Mac Closkey (que se aproxima al final de su larga carrera), que hacen nulo a principios de marzo en el Gran Teatro de Madrid.
En octubre, Jack Johnson comienza a ofrecer en el music-hall del Palace Hotel algunas exhibiciones de lucha libre, fuerza física y boxeo en las que también participa su sobrino Gus Rhodes, con gran éxito de público. Y concluye el año pugilista en Madrid con la celebración en el Gran Teatro, a principios de diciembre, de una nueva competición entre aficionados en la que participan 18 púgiles (varios de ellos conocidos del torneo de febrero). Además de la curiosidad de ver asaltos de minuto y medio, la prensa nos deja la siguiente “perla” firmada por el redactor de deportes de ABC, Rubryk: “A los señores que boxeen se les exigirá pantalón corto y ancho y camiseta para salir al ring”.
miércoles, 4 de agosto de 2010
1916 El gran Jack Johnson

1915 Frank Hoche y Auguste Robert
Al margen de difusos anuncios de próximas veladas, la primera noticia pugilística de 1915 en Barcelona consiste en la demostración de Torrens contra Hoche y Condor contra Pascual, dentro de la fiesta que celebra en enero el Gimnasio Bricall.
Las veladas de boxeo se reanudan el 21 de enero en el Iris Park, de mano de la Peña Pugilista, que quiere agradecer a la prensa deportiva el que consiguiera el levantamiento de la prohibición. Sin embargo, la Peña se encuentra sumida en una crisis que se traduce en la “enfermedad” de Juan Planas, organizador de las reuniones, que provoca la suspensión de la prevista para el 28 de enero. Y aunque llegan a celebrarse otras dos veladas con normalidad en el Iris, Planas acaba renunciando a organizarlas, lo que provoca infructuosas peticiones del público y de los periodistas. La prensa no recoge expresamente la disolución de la Peña, pero lo cierto es que no volverá a ser citada en el futuro.
A pesar de la crisis de la Peña Pugilista, el boxeo vive un momento prometedor en Barcelona. Como destaca Tony Berton “las grandes entidades, como el Real Club Marítimo, el Círculo Artístico y otros, han habilitado una parte de sus locales con aparatos apropiados y profesor especial, para que los socios que así lo deseen puedan practicar [el boxeo]. (…) También el ejemplo ha cundido hasta los gimnasios como los de Solé, García, Gibert, Bricall, etc., que poseen profesor y cuentan con gran número de alumnos”.
En mayo de 1915, un grupo de aficionados comienza a organizar una serie de veladas de cuya dirección se encarga Frank Hoche. La primera tiene lugar el 20 de ese mes en el Iris Park, con el combate entre el propio Hoche y el francés Augusto Robert como cabeza de cartel. La convocatoria levanta una importante expectación, siendo muchos los aficionados que acuden a contemplar los entrenamientos de Hoche en la Sala Herrera y de Robert en el Gimnasio Bricall, y aunque el combate será nulo, se convertirá en una cita ineludible que se repetirá hasta en dos ocasiones más, siempre generando un gran interés. Instalado en Barcelona, Robert combatirá en otras cinco ocasiones–al margen de numerosas exhibiciones– hasta su última pelea en la ciudad en mayo de 1922. En la segunda velada, además, se anuncia que “estas soirées serán consideradas como preparatorias del campeonato para poder tomar parte en el Campeonato de Madrid que tendrá lugar próximamente”, torneo del que, sin embargo, no tendremos más noticias.
El éxito de la convocatoria lleva a los mismos organizadores a repetir en el Iris Park a mediados de junio, de nuevo con Hoche en el combate clou, esta vez con Félix Pomés, “que recientemente adquirió el título de Campeón de Cataluña jugando al fútbol”, como rival a 15 asaltos.
En Madrid, mientras tanto, Antonio Portago, conde de la Mejorada, comienza a destacar como uno de los más activos promotores y practicantes del boxeo a nivel aficionado. En abril se enfrenta en la pista de Parish con Félix Pomés, y en mayo combate contra Piña en el campo del Madrid F.C. No tenemos muchos detalles sobre estos encuentros, pero en junio encontramos una nota referente al banquete que se celebra en su honor “por su triunfo en el campeonato de boxeo”.
Volviendo a Barcelona, y tras un paréntesis de un mes sin boxeo –“el reporter por más que olfatea no encuentra nada digno de mención. En nuestras salas se sigue practicando el boxeo como puro entrenamiento y a guisa de lección, pero sin miras a nuevas soireés por más que las últimas no debieron dejar descontentos a profesionales y empresarios”–, y excepto en el descanso veraniego del mes de agosto, las veladas quincenales de los jueves en el Iris Park se convierten en una cita ineludible para los aficionados.
Así, durante el resto del año 1915 el público asiste a notables enfrentamientos como la derrota por puntos de Hoche ante un Crozier que le aventaja en 8 kilos, la victoria de Hoche por k.o. ante Pomés, o la descalificación de Fred Jacks cuando, en el combate que le enfrenta con Tony Berton, golpea a éste después de que el árbitro haya decretado la separación.
Al mismo tiempo, los púgiles españoles comienzan a participar en reuniones fuera de nuestras fronteras: el primero del que El Mundo Deportivo da noticias es Federico Armengol, que a mediados de junio es derrotado en Lisboa por Ruivo.
Sin embargo, el boxeo continúa siendo en Barcelona una actividad casi artesanal, como demuestran algunas anécdotas que recoge la prensa. Por ejemplo, el combate entre Condor y Serrano en octubre empieza “sin referee, y naturalmente al primer clinch hay bronca en el público y alguna zancadilla en los maestros. Sube al ring Frank Hoche y empiezan de nuevo”. El mes siguiente, tras algunos incidentes en una reunión en el Iris, el árbitro Juan Casanovas remite una carta a El Mundo Deportivo en la que se queja de que “el timbre que usan para señalar el principio y el fin del round produce un sonido tan flojo que apenas se percibe”, y sugiere que “la empresa debe adquirir lo que se llama un gong, aparato que usan en todos los rings del extranjero”. En esa misma velada, los segundos de Gabriel protestan de que el hecho de arrojar la esponja que marcaba el abandono de éste frente a Passapera “no fue ejecutado por los managers del citado boxeador sino por el señor Duarte, que actuaba de público”.
En diciembre, los organizadores de veladas optan por sustituir el Iris Park por el amplio local de la Bohemia Modernista, en la calle Casanova, ante la gran expectación que levanta el segundo enfrentamiento entre Hoche y Augusto Robert, que se salda con un nuevo nulo.
Al concluir 1915 encontramos además a Anderson convertido en profesor de boxeo en el Gran Casino de San Sebastián, desde donde lanza un reto a los púgiles de Barcelona en nombre propio y de su pupilo, “el conde Robert”. Recogido unos días más tarde por Frank Hoche y su alumno Passapera, no será hasta mayo del año siguiente cuando se publique la noticia de que “el día 4 de junio Frank Hoche irá a San Sebastián para efectuar un combate con el conocido pugilista señor Anderson y el
